Unidad
Quirúrgica
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GINECOLOGIA & OBSTETRICIA
CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA
QUÉ ES LA LAPAROSCOPIA QUIRÚRGICA
Consiste en la
inspección de los órganos pélvicos de la mujer mediante un endoscopio insertado
a través de la pared abdominal.
Inicialmente la consideramos como una cirugía 'mínimamente invasiva'.
La laparoscopia es
una técnica que utiliza uno o más instrumentos introducidos en el abdomen a
través de pequeñas incisiones. Están
dotados de luz y cámara para permitir ver los órganos pélvicos y utilizar, bajo
visión directa, una serie de instrumentos adicionales.
En el caso de la
laparoscopia quirúrgica practicamos una o dos incisiones adicionales a la
laparoscopia diagnóstica, para introducir los trocares, a través de los cuales
se introducirá el material quirúrgico (tijeras, pinzas de presión,
coaguladores...) necesario para completar la operación.
CÓMO SE REALIZA LA LAPAROSCOPIA QUIRÚRGICA
Se realiza bajo
anestesia general (necesita un estudio preoperatorio previo que será valorado
por el anestesista), practicando pequeñas incisiones en el abdomen en los
puntos donde deberán pasar los instrumentos (trocares tijeras, pinzas de
presión, coaguladores...) necesarios para este procedimiento. La incisión inicial la solemos hacer en el
ombligo, para que luego no se note. En
general, hacemos tres o cuatro incisiones.
A continuación, se
inyecta una mezcla gaseosa con una aguja por el ombligo, para distender el
abdomen. Generalmente se emplea dióxido
de carbono.
Se sujeta el útero
con una pinza, introduciendo una cánula por el cérvix para poder desplazar el
útero una vez introducido el endoscopio.
INDICACIONES DE LA LAPAROSCOPIA QUIRÚRGICA
Actualmente, con la
especialización profesional adecuada y los adelantos técnicos en material y
aparataje, podemos realizar con esta técnica quirúrgica casi toda la cirugía
ginecológica habitual. Destacamos:
· La ligadura de trompas.
Fue su primera
indicación.
· Extirpación de quistes de ovario.
· Resolución de los embarazos ectópicos.
· Estudio y tratamiento de la endometriosis.
· Histerectomías.
Si el tamaño del
útero lo permite.
COMPLICACIONES DE LA LAPAROSCOPIA QUIRÚRGICA
Toda intervención
quirúrgica, tanto por la propia técnica como por el estado de salud de cada
paciente (diabetes, cardiopatías, hipertensión, anemia, obesidad, edad
avanzada, etc.) lleva implícita una serie de complicaciones comunes y otras
potencialmente más importantes que podrían requerir tratamientos
complementarios, tanto médicos como quirúrgicos, así como, excepcionalmente, un
porcentaje mínimo de mortalidad.
Existen una serie
de molestias y/o efectos secundarios más o menos frecuentes propios del
postoperatorio de la laparoscopia quirúrgica, iguales a los producidos por la
laparoscopia diagnóstica. Son:
· Dolor de hombro.
· Hinchazón abdominal.
· Hemorragia vaginal leve.
Las complicaciones
específicas de la laparoscopia, son:
· Lesiones vasculares.
· Hemorragias con la posible necesidad de
transfusión (intra o postoperatoria).
No se puede
descartar a priori que en el transcurso de la operación programada surja la
necesidad de una transfusión sanguínea, que en todo caso, se realizaría con las
garantías debidas y por el personal cualificado para ello.
· Accidentes eléctricos.
· Lesiones de órganos vecinos.
Intestino delgado,
intestino grueso, vejiga, uréteres...
· Infecciones, intra y postoperatorias.
· Enfisema subcutáneo.
· Tromboembolismo
gaseoso.
La mayoría de las
complicaciones pueden requerir acelerar, retrasar o suspender la intervención.
Complicaciones
severas que requieran histerectomía, colostomía o que sean causa de
fallecimiento, difícilmente suceden, pero son posibles.
Para realizar este
acto quirúrgico la paciente nos debe dar previamente a la intervención su
autorización.
CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA VERSUS CIRUGÍA TRADICIONAL O A CIELO ABIERTO
La ventaja
principal de la cirugía laparoscópica frente a la cirugía tradicional es la
recuperación prácticamente inmediata, ya que en una semana o diez días se hace
una vida normal y el alta hospitalaria, si no hay complicaciones, se obtiene en
24-48 horas, por la menor cantidad de cicatrices y lesiones.
En la cirugía
clásica las cicatrices y, en consecuencia, el área de cicatrización son
mayores, por lo que la recuperación es más lenta. El alta médica se
produce a los cinco-siete días de la intervención y no se reinicia a la
actividad normal hasta 21-30 días de la operación.
Sin embargo, no
toda la cirugía se puede realizar por vía endoscópica, bien por la patología a
tratar (por ejemplo, grandes tumoraciones), bien por las contraindicaciones
médico-anestésicas de la técnica (insuficiencias cardíacas graves,
pulmonares...).
La elección de la
técnica quirúrgica debe ser pactada entre la paciente y nosotros, los
ginecólogos, de forma previa a la operación.
Aun así, la mujer deberá asumir y firmar un consentimiento informado; en
él se asumirá que una técnica laparoscópica previamente pactada se deba
reconvertir en una técnica de cirugía abierta por imposibilidades técnicas y/o
complicaciones importantes (perforaciones de vísceras, hemorragias...).
No cabe duda que la
experiencia del ginecólogo, la patología a tratar y el interés de la paciente
nos ayudarán a decidir.
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